- Invierten en zonas próximas a su lugar de residencia.
- Los importes invertidos suelen ser sustancialmente inferiores a la media que dedican las entidades de capital riesgo en cada operación.
- Están dispuestos a entrar en etapas más tempranas de la vida de una empresa.
- Aunque existe la misma preocupación por la desinversión, suele ser más pacientes que los inversores de capital riesgo.
- No realizan análisis tan detallados (due diligence) como los que efectuarían los inversores de capital riesgo.
- Aceptan rentabilidades inferiores a las de las entidades de capital riesgo
- Sus decisiones de inversión pueden verse afectadas por motivaciones no estrictamente financieras y de signo muy diverso (desarrollo económico de su zona de residencia, satisfacción profesional, vinculación familiar, etc.).